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De este modo, defiende que "en la mayoría de sitios" el negocio del establecimiento es independiente del de la trabajadora del sexo, aunque es cierto que también los hay en los que "cobran unas comisiones a las chicas, pero eso ya sería proxenetismo". Los burdeles "se disfrazan como hostelería" , tal y como señala el profesor de Derecho Administrativo de la Universidad de Extremadura. Estas cifras son similares a las manejadas por Anela, que calculan que en España podría haber unos 1.

Aunque en ocasiones se identifica la trata de personas con la prostitución y la explotación sexual, son conceptos diferentes: La trata es, en sus propias palabras, "todo el recorrido que lleva desde la captación hasta la explotación --sexual o laboral--, pero sin incluir la explotación"; por lo que si una persona comete trata de personas y las explota, se le imputarían dos delitos.

La trata de personas es un delito perseguido y castigado a nivel internacional. España aplica un plan específico para luchar contra ella cuando es con fines de explotación sexual , que en febrero de este año dio comienzo a su segunda fase con el aumento de la presión sobre los clientes de prostitución. La primera fase del plan mencionado se inició en abril de y acabó con 1. Como se puede ver en la tabla, las cifras de personas identificadas como víctimas de este delito en España ha ido variando a lo largo de los años.

La mayoría de las mujeres que se prostituyen son obligadas a hacerlo por parte de mafias de trata de personas. Estas organizaciones criminales tienen como objetivo mujeres de países con dificultades económicas como Brasil, Paraguay, Nigeria, Rumanía y China. Con la excepción de los informes de Durex, en todos los trabajos que hemos mencionado se proporcionan datos relativos al consumo de servicios sexuales.

Sin embargo, y a pesar del elevado porcentaje de varones que declaran pagar por servicios sexuales, en ninguno de ellos se ha profundizado sobre los motivos de dicha demanda.

La escasa información, las deficientes estadísticas existentes y en muchos casos, el débil manejo de los datos, validan y vuelven notoriamente necesaria una investigación como la que se presenta en este artículo. Pioneros en las investigaciones de clientes de prostitución. Las investigaciones que analizan, y en algunos casos clasifican, al cliente de prostitución son relativamente recientes. Manson publica en Faceless sexuality. Degradar a la mujer prostituida les permite a los hombres distinguirse de ella y liberarse de la culpa.

Un segundo grupo lo conforman los que comparten la idea de que ciertas formas de relaciones sexuales no pueden ser experimentadas con mujeres que no son prostitutas. Para ellos, todo es posible si se compra. Perciben el sexo como una necesidad física que requiere atención, una limpieza de tuberías: Otra destacada investigación en la que se realiza una tipología de los clientes de prostitución es la realizada en Francia por el Mouvement du Nid , asociación creada en por Germanne Campion, prostituta activista y de ideología abolicionista.

Las investigaciones, 3 dirigidas por Claudine Legardinier y Saíd Bouamama durante el año , se presentaron en el año en el libro Les clients de la prostitution, l'enquête. A partir de la realización de 93 entrevistas en profundidad a consumidores de prostitución, las autoras establecen una tipología de los discursos legitimadores de su condición de clientes muy precisa.

En una primera tipología -que engloba a 75 por ciento de los casos- se encuadran los clientes que justifican su condición de "prostituidores" como un derivado de sus propias insuficiencias sexuales, sociales y afectivas. Son hombres con profundas convicciones misóginas basadas en experiencias personales o ideas preconcebidas sobre la "naturaleza maligna" de las mujeres.

Estos varones responsabilizan al feminismo de la pérdida de los valores tradicionales, donde el hombre "dominaba" y la mujer se "sometía" dócilmente. La tercera categoría incluye a los "consumidores de mercancías", que se acogen a su condición de "compradores o consumidores" para comprar aquello que se "vende".

Algunos de ellos argumentan que la insatisfacción de la vida sexual con sus parejas, a las que dicen amar, les aboca a la prostitución, ya que ésta no conlleva compromisos afectivos y sujeciones incómodas, practicando lo que ellos denominan una infidelidad light. La cuarta tipología engloba a aquellos hombres que legitiman el consumo de prostitución para cumplir un imperativo de la sexualidad, eludiendo cualquier tipo de responsabilidad y de vínculos estables, de forma que pagan para ahorrarse los problemas que conlleva toda relación afectiva.

En otras investigaciones se analizan los principales motivos que alegan los hombres para demandar este tipo de servicio, pero sin elaborar una tipología del cliente de prostitución. Así, Anne Allison, profesora de antropología cultural en Estados Unidos, analizó el consumo de prostitución en los clubes de Japón por parte de los hombres de negocio japoneses en el libro Nightwork: Allison afirma que muchos hombres se sienten coaccionados por el grupo, por lo que funciona también como una forma de control del género masculino, como un mandato patriarcal, de forma que deben demostrar ante el grupo de pares ser totalmente hombres Allison, La sociabilidad, la necesidad de dominación y la diversión son algunos de los motivos que se destacan en otros estudios.

La sociabilidad como motivo del cliente de prostitución se recoge en la investigación realizada en Brasil por Elisiane Pasini, donde se nos habla del hombre "habitual" para definir al cliente de prostitución. El placer y la sociabilidad que le proporciona estar en ese contexto en donde todas las mujeres son accesibles y donde él no necesita o no siente que tenga que probar su virilidad, su poder de seducción, su desempeño sexual, etc.

También Garafalo realiza una investigación sobre clientes de prostitución en Europa, donde afirma que las relaciones que se establecen entre el demandante de prostitución y las prostitutas son de poder, mediado por el género y también por la clase y la raza investigación inédita citada en Gimeno, A partir de una encuesta de entrevistas a hombres que acuden a la prostitución en Inglaterra, 54 por ciento afirmó que el motivo principal de usar el sexo de pago no era la ausencia de pareja sexual en este perfil todos tenían pareja sino que respondía sobre todo a recibir satisfacción inmediata, de entretenimiento y placer, así como la experimentación con otras "variedades de mujeres" Farley et al.

Peter Szil, psicoterapeuta especializado en educación sexual, relaciona la prostitución con la dominación y la socialización masculina en un trabajo publicado en el año titulado Los hombres, la pornografía y la prostitución.

En dicho trabajo, Szil afirma que: Este derecho se extiende también al cuerpo y a la sexualidad de las mujeres. En una sociedad basada en estas suposiciones es de interés de los hombres en general la subsistencia de la prostitución.

Una perspectiva diferente se nos ofrece en el libro Sex Markets , escrito por las profesoras de economía Guista, Di Tommaso y Strom, la cuales exploran la oferta y demanda de prostitución, una industria globalizada que implica a millones de trabajadores y que para las autoras se caracteriza por un alto grado de desigualdad en las condiciones de trabajo, por la existencia de submercados diferentes y por su total integración en el sistema productivo.

Las autoras concluyen que la gran mayoría de los hombres que utilizan la prostitución se sienten excitados por la idea de lo ilícito, por la trasgresión, y también por estar con una mujer "a la que le gusta sentirse sucia". Al contrario, aquellos hombres que consideran que las mujeres prostitutas y las no prostitutas son iguales y que piensan que a las prostitutas no les gusta esa actividad, son aquellos que apenas consumen sexo de pago Guista et al.

En este apartado hemos realizado un recorrido sobre la principal producción científica internacional generada sobre los clientes de prostitución en diferentes países del mundo. Investigaciones de clientes de prostitución en España. El primer trabajo que analiza al cliente de prostitución en España es de Solana Ruiz, que en publica el artículo "Prostitución de mujeres inmigrantes en la provincia de Córdoba", donde distingue dos tipos de clientes españoles en función de su relación con las personas que ejercían la prostitución: Los primeros desean una relación despersonalizada e instrumentalizada, siendo para ellos las mujeres instrumentos de placer, de forma que este tipo de cliente busca los servicios sexuales sin implicación en la relación.

Para la elaboración de este trabajo se realizaron 15 entrevistas a clientes españoles, a partir de las cuales se establecieron cinco motivos para pagar por servicios sexuales. El primero, la insatisfacción de las relaciones sexuales afectivas con sus parejas. El segundo, la necesidad de obtener una mayor frecuencia y variedad de relaciones sexuales. El tercero, el egocentrismo, refiriéndose con este término al hecho de que los clientes ejercen su poder por el hecho de pagar servicios sexuales y de esta forma mantenían cierto control y dominación sobre las mujeres que ejercen la prostitución.

El hombre y la prostitución femenina , donde se analiza la prostitución en la ciudad de Zaragoza. Los mismos autores publican en el año el artículo "Ciudad y prostitución heterosexual en España: En estas publicaciones los autores reflexionan en torno a una aparente paradoja: El primero, formado por hombres que les costaba relacionarse con mujeres y que tenían problemas afectivos, recurriendo al pago para evitar un posible rechazo.

El segundo, constituido por varones que salían en grupo para divertirse, suponiendo para ellos el consumo de sexo una actividad de ocio.

El tercero, integrado por hombres casados que deseaban tener relaciones extramaritales y la prostitución les parece una infidelidad menor y que no conlleva compromisos duraderos. El cuarto, formado por varones que tenían crisis de pareja y buscaban en el pago de servicios sexuales cierta venganza en lugar de afrontar sus problemas de pareja.

En otras ocasiones se trataba de hombres que no tenían relaciones sexuales con sus parejas y que buscaban compañía para desahogarse de sus problemas. Algunos de ellos se encontraban confusos en la forma de relacionarse con las mujeres debido a los nuevos roles y exigencias que las mujeres españolas reclaman en la sociedad española actual López y Baringo, Dentro de los que reconocieron haber pagado servicios de prostitución, Esta investigación también nos muestra que existen diferencias de opinión acerca de la prostitución entre hombres y mujeres.

Respecto a la visión que se tiene de la prostitución, 15 por ciento de las mujeres encuestadas lo ven como una manifestación de violencia de género frente a siete por ciento de los hombres. En cuanto a la actitud que mantienen los encuestados hacia quienes pagan por sexo, las mujeres eligen como primera opción la tolerancia, pero la segunda es el desprecio y la tercera la desconfianza. En cambio, los hombres encuestados ven con tolerancia y con normalidad el hecho de que haya quien pague por sexo Barahona, También en el año Meneses Falcón analiza en el artículo "Factores motivacionales en una muestra de hombres españoles que pagan por servicios sexuales" los motivos que tienen los hombres para pagar sexo a partir de la realización de entrevistas.

De las catorce razones para pagar por sexo las tres con las que los clientes estaban en mayor acuerdo fueron poder elegir a distintas mujeres El segundo factor, "necesidad", estaba compuesto de dos variables: El tercer factor, "distracción", lo componían aquellos motivos que se relacionaban con entretenerse, poder elegir distintas personas y tener menos problemas. El cuarto factor, "riesgo", formado por motivos relacionados con el arriesgarse, consumir cocaína y curiosidad.

En , Díez Gutiérrez publicó el artículo "El papel de los hombres en la prostitución Para él, los hombres han experimentado una pérdida de poder y de masculinidad tradicional, y no consiguen crear relaciones de reciprocidad y respeto con las mujeres con quienes se relacionan, buscando la compañía de las prostitutas para experimentar una sensación de dominio y control total Díez, En este trabajo se elabora una tipología de clientes desde la perspectiva de las prostitutas.

Se trata de una investigación llevada a cabo con trabajadoras sexuales brasileñas y colombianas que trabajan en pisos de contactos en las ciudades gallegas de Lugo, A Coruña y Santiago de Compostela.

Gómez y Pérez publicaron en el año el libro Prostitución: En este trabajo se realizaron 17 entrevistas a clientes, cinco entrevistas a grupos de discusión a colectivos masculinizados, 5 seis entrevistas a mujeres en prostitución, dos entrevistas a transexuales en prostitución, tres a dueños y gerentes de clubes de alterne, una a un trabajador de un club y tres a técnicos de servicios sociales que trabajan en este tema Gómez y Pérez, Posteriormente, estas autoras amplían esa investigación durante el periodo a todo el territorio español, gracias al apoyo del Instituto de la Mujer del Gobierno de España, publicando sus resultados en el libro El putero español: Para analizar las narraciones obtenidas y producidas por los hombres consumidores de prostitución optan por aplicar el marco teórico del frame analysis Gerhards, ; Goffman, con el fin de estructurar coherentemente sus relatos y clasificarlos en categorías para mejorar el manejo y comprensión de las mismas.

Esta investigación ha identificado cuatro tipologías o tipos ideales de cliente. El primero, el cliente "misógino", caracterizado por su odio a la mujer, que afirma que la mujer desea ser sometida. Dentro de este grupo se identifica una subcategoría, asociada a hombres cultos y con conciencia política y que buscan cierta especialización y calidad en el objeto comprado: El tercer tipo, el cliente "amigo", que muestra empatía con las situaciones que sufren las mujeres que ejercen la prostitución pero no deja por ello de consumir.

Tal y como se desprende de las diferentes investigaciones que hemos analizado, el consumo de sexo de pago por parte de los varones se deriva de una forma concreta de entender el "ser hombre". Así, si en el pasado los valores tradicionales del varón eran la paternidad responsable y el rol de protector y proveedor de la familia, hoy en día la virilidad se construye a través de una "compulsiva vida sexual" que se presume delante del grupo de pares masculinos.

Para entender mejor estos cambios del rol masculino en la sociedad actual, en el siguiente epígrafe realizamos un recorrido por las diferentes teorías de la masculinidad. El género es uno de los portadores de los mecanismos centrales mediante los cuales el poder y los recursos son distribuidos en una sociedad, siendo a través de ellos cómo los individuos modelan los significados de sus vidas.

Los estudios de género analizan las relaciones asimétricas de poder y oportunidad que cada individuo tiene en la sociedad en función de su cuerpo sexual Ortner, Se entiende por "género" la construcción sociocultural e histórica que cada sociedad realiza sobre uno y otro sexo. De acuerdo con Joan Scott , el "género" es una categoría social impuesta a un cuerpo sexuado: Existen diferentes teorías para comprender la construcción de las identidades masculinas. En primer lugar, las teorías sociobiologicistas y psicobiologicistas que ya han sido muy cuestionadas en estudios recientes por diferentes científicos sociales, como Giddens , Minello y Connell En segundo lugar, las teorías funcionalistas, que han fungido como legitimadoras de los órdenes sociosexuales hegemónicos en las sociedades occidentales.

En tercer lugar, las teorías constructivistas, que inicialmente recogen los planteamientos estructuralistas no ortodoxos como los desarrollados por Godelier , Bourdieu o Connell Y, en cuarto lugar, las teorías queer. Las teorías sociobiologistas y psicobiologistas se desarrollan dentro del feminismo cultural -de Carol Gilligan y Adrianne Rich , entre otras- y del feminismo de la diferencia.

Por su parte, la psicóloga Nancy Chodorow afirma que solo a través de la separación de la madre, el individuo consigue formar su identidad de género masculina.

Esta autora, seguidora de la línea freudiana, afirma que el camino masculino configura un desvío y un camino hecho de inseguridad, pues los orígenes de la autoidentidad masculina se constituyen con un profundo sentimiento de pérdida por parte de quien fue adulto amado y en quien confiaba: Desde la visión funcionalista, el "papel social" se define como un modelo de desempeño relacionado a una posición social que garantiza la integración y la armonía social.

La principal figura, Talcott Parsons , considera que para el buen funcionamiento del grupo familiar tiene que darse una distribución de los papeles sociales del padre y de la madre. Como reacción a las teorías sociobiologicistas y psicobiologicistas y funcionalistas, en la década de surge el constructivismo, siendo el resultado de algunas investigaciones históricas, antropológicas y sociológicas sobre la masculinidad.

Desde esta perspectiva, el género es socialmente construido y no biológicamente determinado. Desde la escuela de la Cultura y Personalidad, Margaret Mead afirmaba que el género es una construcción social y no el resultante de una base biológica, siendo la cultura la causa decisiva de las variaciones de las identidades del género.

En esta teoría, las relaciones de poder ocupan un lugar central en la explicación de la sociedad, de las identidades y de las formas de relación de los hombres con los otros hombres y con las mujeres. Poder y dominación masculina entre los Baruya de Nueva Guinea Godelier, En este texto, Godelier subraya que lo que define al género es la acción simbólica colectiva.

Mediante el proceso de constitución del orden simbólico en una sociedad se fabrican las ideas de lo que deben ser los hombres y las mujeres, y esta simbolización de la diferencia sexual, se produce un imaginario con una eficacia política contundente:

santiago de compostela prostitutas cuantas prostitutas hay en españa Existen diferentes teorías para comprender la construcción de las identidades masculinas. AXG-CUT denuncia "represión" con expedientes y el "derribo" a una delegada que protestaba en un acto al que fue Feijóo 0. Semanario católico de información. En España, la prostitución es una actividad "alegal", no se persigue ni se promueve. Posteriormente, en el añoel Centro de Investigación Sociológico CIS elaboró la Encuesta nacional de salud sexual CIS, a partir de una muestra de 9 hombres y mujeres, mayores de 18 años residentes en el territorio español. Con la excepción de los informes de Durex, en todos los trabajos que hemos mencionado se proporcionan datos relativos al consumo de servicios sexuales. Entre las americanas, la media de edad oscila entre los 20 y los 30 años, mientras que las europeas no suelen llegar a los

Las investigaciones, 3 dirigidas por Claudine Legardinier y Saíd Bouamama durante el año , se presentaron en el año en el libro Les clients de la prostitution, l'enquête. A partir de la realización de 93 entrevistas en profundidad a consumidores de prostitución, las autoras establecen una tipología de los discursos legitimadores de su condición de clientes muy precisa. En una primera tipología -que engloba a 75 por ciento de los casos- se encuadran los clientes que justifican su condición de "prostituidores" como un derivado de sus propias insuficiencias sexuales, sociales y afectivas.

Son hombres con profundas convicciones misóginas basadas en experiencias personales o ideas preconcebidas sobre la "naturaleza maligna" de las mujeres. Estos varones responsabilizan al feminismo de la pérdida de los valores tradicionales, donde el hombre "dominaba" y la mujer se "sometía" dócilmente.

La tercera categoría incluye a los "consumidores de mercancías", que se acogen a su condición de "compradores o consumidores" para comprar aquello que se "vende". Algunos de ellos argumentan que la insatisfacción de la vida sexual con sus parejas, a las que dicen amar, les aboca a la prostitución, ya que ésta no conlleva compromisos afectivos y sujeciones incómodas, practicando lo que ellos denominan una infidelidad light.

La cuarta tipología engloba a aquellos hombres que legitiman el consumo de prostitución para cumplir un imperativo de la sexualidad, eludiendo cualquier tipo de responsabilidad y de vínculos estables, de forma que pagan para ahorrarse los problemas que conlleva toda relación afectiva.

En otras investigaciones se analizan los principales motivos que alegan los hombres para demandar este tipo de servicio, pero sin elaborar una tipología del cliente de prostitución. Así, Anne Allison, profesora de antropología cultural en Estados Unidos, analizó el consumo de prostitución en los clubes de Japón por parte de los hombres de negocio japoneses en el libro Nightwork: Allison afirma que muchos hombres se sienten coaccionados por el grupo, por lo que funciona también como una forma de control del género masculino, como un mandato patriarcal, de forma que deben demostrar ante el grupo de pares ser totalmente hombres Allison, La sociabilidad, la necesidad de dominación y la diversión son algunos de los motivos que se destacan en otros estudios.

La sociabilidad como motivo del cliente de prostitución se recoge en la investigación realizada en Brasil por Elisiane Pasini, donde se nos habla del hombre "habitual" para definir al cliente de prostitución. El placer y la sociabilidad que le proporciona estar en ese contexto en donde todas las mujeres son accesibles y donde él no necesita o no siente que tenga que probar su virilidad, su poder de seducción, su desempeño sexual, etc.

También Garafalo realiza una investigación sobre clientes de prostitución en Europa, donde afirma que las relaciones que se establecen entre el demandante de prostitución y las prostitutas son de poder, mediado por el género y también por la clase y la raza investigación inédita citada en Gimeno, A partir de una encuesta de entrevistas a hombres que acuden a la prostitución en Inglaterra, 54 por ciento afirmó que el motivo principal de usar el sexo de pago no era la ausencia de pareja sexual en este perfil todos tenían pareja sino que respondía sobre todo a recibir satisfacción inmediata, de entretenimiento y placer, así como la experimentación con otras "variedades de mujeres" Farley et al.

Peter Szil, psicoterapeuta especializado en educación sexual, relaciona la prostitución con la dominación y la socialización masculina en un trabajo publicado en el año titulado Los hombres, la pornografía y la prostitución. En dicho trabajo, Szil afirma que: Este derecho se extiende también al cuerpo y a la sexualidad de las mujeres.

En una sociedad basada en estas suposiciones es de interés de los hombres en general la subsistencia de la prostitución.

Una perspectiva diferente se nos ofrece en el libro Sex Markets , escrito por las profesoras de economía Guista, Di Tommaso y Strom, la cuales exploran la oferta y demanda de prostitución, una industria globalizada que implica a millones de trabajadores y que para las autoras se caracteriza por un alto grado de desigualdad en las condiciones de trabajo, por la existencia de submercados diferentes y por su total integración en el sistema productivo.

Las autoras concluyen que la gran mayoría de los hombres que utilizan la prostitución se sienten excitados por la idea de lo ilícito, por la trasgresión, y también por estar con una mujer "a la que le gusta sentirse sucia".

Al contrario, aquellos hombres que consideran que las mujeres prostitutas y las no prostitutas son iguales y que piensan que a las prostitutas no les gusta esa actividad, son aquellos que apenas consumen sexo de pago Guista et al. En este apartado hemos realizado un recorrido sobre la principal producción científica internacional generada sobre los clientes de prostitución en diferentes países del mundo.

Investigaciones de clientes de prostitución en España. El primer trabajo que analiza al cliente de prostitución en España es de Solana Ruiz, que en publica el artículo "Prostitución de mujeres inmigrantes en la provincia de Córdoba", donde distingue dos tipos de clientes españoles en función de su relación con las personas que ejercían la prostitución: Los primeros desean una relación despersonalizada e instrumentalizada, siendo para ellos las mujeres instrumentos de placer, de forma que este tipo de cliente busca los servicios sexuales sin implicación en la relación.

Para la elaboración de este trabajo se realizaron 15 entrevistas a clientes españoles, a partir de las cuales se establecieron cinco motivos para pagar por servicios sexuales. El primero, la insatisfacción de las relaciones sexuales afectivas con sus parejas. El segundo, la necesidad de obtener una mayor frecuencia y variedad de relaciones sexuales.

El tercero, el egocentrismo, refiriéndose con este término al hecho de que los clientes ejercen su poder por el hecho de pagar servicios sexuales y de esta forma mantenían cierto control y dominación sobre las mujeres que ejercen la prostitución. El hombre y la prostitución femenina , donde se analiza la prostitución en la ciudad de Zaragoza.

Los mismos autores publican en el año el artículo "Ciudad y prostitución heterosexual en España: En estas publicaciones los autores reflexionan en torno a una aparente paradoja: El primero, formado por hombres que les costaba relacionarse con mujeres y que tenían problemas afectivos, recurriendo al pago para evitar un posible rechazo. El segundo, constituido por varones que salían en grupo para divertirse, suponiendo para ellos el consumo de sexo una actividad de ocio.

El tercero, integrado por hombres casados que deseaban tener relaciones extramaritales y la prostitución les parece una infidelidad menor y que no conlleva compromisos duraderos. El cuarto, formado por varones que tenían crisis de pareja y buscaban en el pago de servicios sexuales cierta venganza en lugar de afrontar sus problemas de pareja.

En otras ocasiones se trataba de hombres que no tenían relaciones sexuales con sus parejas y que buscaban compañía para desahogarse de sus problemas. Algunos de ellos se encontraban confusos en la forma de relacionarse con las mujeres debido a los nuevos roles y exigencias que las mujeres españolas reclaman en la sociedad española actual López y Baringo, Dentro de los que reconocieron haber pagado servicios de prostitución, Esta investigación también nos muestra que existen diferencias de opinión acerca de la prostitución entre hombres y mujeres.

Respecto a la visión que se tiene de la prostitución, 15 por ciento de las mujeres encuestadas lo ven como una manifestación de violencia de género frente a siete por ciento de los hombres. En cuanto a la actitud que mantienen los encuestados hacia quienes pagan por sexo, las mujeres eligen como primera opción la tolerancia, pero la segunda es el desprecio y la tercera la desconfianza.

En cambio, los hombres encuestados ven con tolerancia y con normalidad el hecho de que haya quien pague por sexo Barahona, También en el año Meneses Falcón analiza en el artículo "Factores motivacionales en una muestra de hombres españoles que pagan por servicios sexuales" los motivos que tienen los hombres para pagar sexo a partir de la realización de entrevistas.

De las catorce razones para pagar por sexo las tres con las que los clientes estaban en mayor acuerdo fueron poder elegir a distintas mujeres El segundo factor, "necesidad", estaba compuesto de dos variables: El tercer factor, "distracción", lo componían aquellos motivos que se relacionaban con entretenerse, poder elegir distintas personas y tener menos problemas.

El cuarto factor, "riesgo", formado por motivos relacionados con el arriesgarse, consumir cocaína y curiosidad. En , Díez Gutiérrez publicó el artículo "El papel de los hombres en la prostitución Para él, los hombres han experimentado una pérdida de poder y de masculinidad tradicional, y no consiguen crear relaciones de reciprocidad y respeto con las mujeres con quienes se relacionan, buscando la compañía de las prostitutas para experimentar una sensación de dominio y control total Díez, En este trabajo se elabora una tipología de clientes desde la perspectiva de las prostitutas.

Se trata de una investigación llevada a cabo con trabajadoras sexuales brasileñas y colombianas que trabajan en pisos de contactos en las ciudades gallegas de Lugo, A Coruña y Santiago de Compostela.

Gómez y Pérez publicaron en el año el libro Prostitución: En este trabajo se realizaron 17 entrevistas a clientes, cinco entrevistas a grupos de discusión a colectivos masculinizados, 5 seis entrevistas a mujeres en prostitución, dos entrevistas a transexuales en prostitución, tres a dueños y gerentes de clubes de alterne, una a un trabajador de un club y tres a técnicos de servicios sociales que trabajan en este tema Gómez y Pérez, Posteriormente, estas autoras amplían esa investigación durante el periodo a todo el territorio español, gracias al apoyo del Instituto de la Mujer del Gobierno de España, publicando sus resultados en el libro El putero español: Para analizar las narraciones obtenidas y producidas por los hombres consumidores de prostitución optan por aplicar el marco teórico del frame analysis Gerhards, ; Goffman, con el fin de estructurar coherentemente sus relatos y clasificarlos en categorías para mejorar el manejo y comprensión de las mismas.

Esta investigación ha identificado cuatro tipologías o tipos ideales de cliente. El primero, el cliente "misógino", caracterizado por su odio a la mujer, que afirma que la mujer desea ser sometida. Dentro de este grupo se identifica una subcategoría, asociada a hombres cultos y con conciencia política y que buscan cierta especialización y calidad en el objeto comprado: El tercer tipo, el cliente "amigo", que muestra empatía con las situaciones que sufren las mujeres que ejercen la prostitución pero no deja por ello de consumir.

Tal y como se desprende de las diferentes investigaciones que hemos analizado, el consumo de sexo de pago por parte de los varones se deriva de una forma concreta de entender el "ser hombre". Así, si en el pasado los valores tradicionales del varón eran la paternidad responsable y el rol de protector y proveedor de la familia, hoy en día la virilidad se construye a través de una "compulsiva vida sexual" que se presume delante del grupo de pares masculinos.

Para entender mejor estos cambios del rol masculino en la sociedad actual, en el siguiente epígrafe realizamos un recorrido por las diferentes teorías de la masculinidad. El género es uno de los portadores de los mecanismos centrales mediante los cuales el poder y los recursos son distribuidos en una sociedad, siendo a través de ellos cómo los individuos modelan los significados de sus vidas. Los estudios de género analizan las relaciones asimétricas de poder y oportunidad que cada individuo tiene en la sociedad en función de su cuerpo sexual Ortner, Se entiende por "género" la construcción sociocultural e histórica que cada sociedad realiza sobre uno y otro sexo.

De acuerdo con Joan Scott , el "género" es una categoría social impuesta a un cuerpo sexuado: Existen diferentes teorías para comprender la construcción de las identidades masculinas.

En primer lugar, las teorías sociobiologicistas y psicobiologicistas que ya han sido muy cuestionadas en estudios recientes por diferentes científicos sociales, como Giddens , Minello y Connell En segundo lugar, las teorías funcionalistas, que han fungido como legitimadoras de los órdenes sociosexuales hegemónicos en las sociedades occidentales. En tercer lugar, las teorías constructivistas, que inicialmente recogen los planteamientos estructuralistas no ortodoxos como los desarrollados por Godelier , Bourdieu o Connell Y, en cuarto lugar, las teorías queer.

Las teorías sociobiologistas y psicobiologistas se desarrollan dentro del feminismo cultural -de Carol Gilligan y Adrianne Rich , entre otras- y del feminismo de la diferencia. Por su parte, la psicóloga Nancy Chodorow afirma que solo a través de la separación de la madre, el individuo consigue formar su identidad de género masculina. Esta autora, seguidora de la línea freudiana, afirma que el camino masculino configura un desvío y un camino hecho de inseguridad, pues los orígenes de la autoidentidad masculina se constituyen con un profundo sentimiento de pérdida por parte de quien fue adulto amado y en quien confiaba: Desde la visión funcionalista, el "papel social" se define como un modelo de desempeño relacionado a una posición social que garantiza la integración y la armonía social.

La principal figura, Talcott Parsons , considera que para el buen funcionamiento del grupo familiar tiene que darse una distribución de los papeles sociales del padre y de la madre. Como reacción a las teorías sociobiologicistas y psicobiologicistas y funcionalistas, en la década de surge el constructivismo, siendo el resultado de algunas investigaciones históricas, antropológicas y sociológicas sobre la masculinidad.

Desde esta perspectiva, el género es socialmente construido y no biológicamente determinado. Desde la escuela de la Cultura y Personalidad, Margaret Mead afirmaba que el género es una construcción social y no el resultante de una base biológica, siendo la cultura la causa decisiva de las variaciones de las identidades del género. En esta teoría, las relaciones de poder ocupan un lugar central en la explicación de la sociedad, de las identidades y de las formas de relación de los hombres con los otros hombres y con las mujeres.

Poder y dominación masculina entre los Baruya de Nueva Guinea Godelier, En este texto, Godelier subraya que lo que define al género es la acción simbólica colectiva. Mediante el proceso de constitución del orden simbólico en una sociedad se fabrican las ideas de lo que deben ser los hombres y las mujeres, y esta simbolización de la diferencia sexual, se produce un imaginario con una eficacia política contundente: Otro autor, Nelson Minello, destaca las ventajas de abordar la masculinidad como parte de las relaciones de género, pues permiten comprender tanto los planos individuales como el social: Bourdieu percibe la "dominación masculina" como un orden social que no necesita justificación, pues resulta la visión hegemónica expresada en los discursos dominantes.

Para este autor, la "dominación masculina" comporta una dimensión simbólica, donde el dominador -el hombre- debe conseguir obtener del dominado -la mujer-, una forma de adhesión que no se basa en una decisión consciente, y sí en una sumisión inmediata y prereflexiva de los cuerpos socializados. Bourdieu estima que la "dominación simbólica masculina" consiste en el uso de la "autoridad moral" del poderoso para conseguir que sus subordinados acepten la visión de la realidad propia del dominante Bourdieu, El grupo dominante, para mantener su posición, construye y difunde una ideología que es aceptada por el grupo dominado, de forma que éste acaba interiorizando y aceptando su subordinación.

La sombra de la homosexualidad y de la homofobia también determina que los hombres no tengan verdaderos amigos íntimos y que procuren siempre mantener una distancia emocional considerada segura Gilmore, Por todo esto, la exaltación de la virilidad es la mejor forma de "exorcizar" el fantasma de la homofobia Gómez y Pérez, Por su parte, Connell plantea que la masculinidad es una dimensión del orden de género que remite a una estructura de relaciones sociales.

Así, de acuerdo con Connell, la estructura de género tiene cuatro dimensiones en las cuales se inserta la masculinidad: Este autor enfatiza el género como una estructura amplia, que envuelve razas, clases, etnias, orientaciones sexuales, religión y nacionalidad, y no percibe una dimensión internacional.

Connell parte de la existencia de masculinidades hegemónicas y subordinadas algunas segregadas y estigmatizadas. Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario.

Perdió el trabajo y acabó en la calle: Peregrinos hasta el cielo 11 noviembre, José Antonio Méndez 0. Acceso a todos los vídeos del canal de youtube. Suscríbete a nuestro Boletín.

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